Por qué me compré un NAS
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Estudio · 8 min de lectura

Por qué me compré un NAS

Y por qué tardé tanto en hacerlo

Introducción

Tenía cuatro discos duros externos encima de la mesa.

Uno con bodas de 2022. Otro con proyectos de branding del año pasado. Otro que llamaba "backup" pero que en realidad era un caos de carpetas sin nombre y archivos duplicados. Y un cuarto que directamente ya no reconocía en qué momento lo había comprado ni qué había dentro.

Encima del portátil, el aviso de siempre: almacenamiento casi lleno.

Y yo, con tres proyectos activos, pensando lo mismo que llevaba pensando dos años: en algún momento voy a perder algo importante. No un archivo cualquiera. Una boda completa. Un proyecto de meses. El trabajo de un año entero. Los archivos RAW originales de algo que no se puede repetir.

Así que hice lo que llevo tiempo evitando: me puse a investigar en serio el almacenamiento profesional.

Esto es lo que aprendí. Y lo que acabé comprando.

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La colección de discos duros externos antes del NAS
La realidad de años de almacenamiento improvisado: cuatro discos externos, cuatro puntos únicos de fallo.

El problema real con los discos duros externos

El disco duro externo es la solución de andar por casa. Y no lo digo como insulto —durante años ha sido mi solución—. Pero tiene un problema fundamental que, cuando trabajas con volúmenes de archivos grandes, se vuelve insostenible.

No están pensados para esto.

Un disco duro externo está diseñado para transportar archivos de un sitio a otro. No para ser el sistema central de almacenamiento de un negocio creativo. Y cuando lo usas para eso, aparecen los problemas:

  • Son un punto único de fallo. Si el disco muere, pierdes todo lo que hay en él. Sin RAID, sin redundancia, sin segunda copia. Solo ese disco y lo que haya dentro.
  • Se te acaban. Cada cierto tiempo compras otro, y otro, y otro. Sin una estructura clara, acabas con una colección de discos que no sabes exactamente qué contienen.
  • No tienes acceso fácil desde cualquier lugar. Si el disco está en casa y yo estoy viajando para un proyecto, no tengo acceso a nada.
  • Son lentos para trabajar directamente sobre ellos. El editar sobre un disco externo conectado por USB tiene sus limitaciones de velocidad que, cuando manejas archivos RAW de alta resolución o vídeo, se notan.

Yo vivía con todo esto. Lo sabía. Y lo ignoraba porque "por ahora funciona".

Hasta que un día casi no funciona.


El momento en que me dije: ya está

No fue una crisis dramática. Fue algo más pequeño, y precisamente por eso más revelador.

Estaba buscando un archivo de un proyecto de hace año y medio. Un RAW específico que una clienta me había pedido para ampliar. Pasé veinte minutos buscando entre discos. Veinte minutos. Y cuando lo encontré, lo encontré por suerte, no porque tuviera un sistema.

En ese momento entendí que mi "sistema" de almacenamiento no era realmente un sistema. Era un conjunto de decisiones provisionales acumuladas durante años que en algún momento iba a volverse en mi contra.

Ese día empecé a investigar los NAS.


¿Qué es un NAS y por qué me importa como creativo?

NAS son las siglas de Network Attached Storage, que en español viene a ser algo como "almacenamiento conectado en red". Básicamente es un dispositivo que conectas a tu router, que tiene sus propios discos duros internos, y que funciona como un servidor privado al que puedes acceder desde cualquier dispositivo dentro —y fuera— de tu red.

Para un fotógrafo o director creativo, esto significa:

  • Almacenamiento centralizado: todos tus archivos en un único sitio organizado, accesible desde tu ordenador, tu tablet, tu móvil.
  • Redundancia real: con una configuración RAID, si uno de los discos internos falla, tus datos siguen estando seguros en el otro. Es como tener dos copias del mismo archivo simultáneamente, de manera automática y transparente.
  • Acceso remoto: puedo acceder a mis archivos desde cualquier sitio del mundo con conexión a internet. Estoy en Madrid para un proyecto, necesito revisar algo de una boda de hace seis meses —lo tengo disponible.
  • Escalabilidad: cuando necesitas más espacio, añades más discos. No compras otro dispositivo externo independiente.
  • Velocidad de red: trabajar sobre el NAS a través de la red local es significativamente más rápido que hacerlo sobre un USB externo.

Lo que tuve que aprender antes de comprar

Antes de tomar ninguna decisión, pasé varias semanas leyendo, viendo vídeos y hablando con gente que llevaba tiempo usándolos. Estas son las cosas que más me costó entender —y que más importan:

1. El NAS no es el backup. El backup es el backup.

Esto fue lo primero que me dejó claro: un NAS con RAID no es un sistema de backup. Es un sistema de redundancia. Si tu casa se inunda, si hay un robo, si hay un fallo eléctrico que destruye el dispositivo, el RAID no te salva. Necesitas además una copia externa, idealmente en otro lugar físico. Yo terminé con una estrategia 3-2-1: tres copias de mis datos, en dos medios distintos, con una copia fuera de casa.

2. Las bahías importan.

Los NAS se venden con un número de bahías, que es básicamente cuántos discos puedes meter dentro. Dos bahías es suficiente para empezar con una configuración RAID 1. Cuatro bahías te da más flexibilidad para combinar redundancia con capacidad. Yo opté por cuatro bahías pensando en el crecimiento a medio plazo.

3. Los discos que metes dentro son igual de importantes que el propio NAS.

Hay discos diseñados específicamente para NAS que están optimizados para funcionar encendidos las 24 horas del día, con vibraciones constantes de otros discos al lado. No vale cualquier disco duro. Los más usados en este contexto son los Seagate IronWolf y los WD Red. Yo elegí los IronWolf por su reputación de fiabilidad y porque Seagate ofrece una herramienta de diagnóstico específica para ellos.

4. El ecosistema de software importa tanto como el hardware.

Aquí es donde realmente tomé mi decisión: el sistema operativo del NAS, que en el caso de Ugreen se llama DSM, es sorprendentemente completo. No es solo un gestor de archivos. Tiene aplicaciones para sincronización, gestión de fotos, acceso remoto, gestión de usuarios, y mucho más. Para alguien como yo, que no quería pasar horas configurando servidores, el ecosistema de Ugreen fue definitivo.


Lo que elegí y por qué

Después de semanas investigando, me decidí por un Ugreen DXP4800 Pro con cuatro bahías, y lo equipé con discos Seagate IronWolf Pro de 16TB en cada bahía.

Ugreen DXP4800 Pro
El Ugreen DXP4800 Pro. Cuatro bahías, software impecable, y toda la tranquilidad que llevaba años buscando.

¿Por qué Ugreen? Porque la curva de aprendizaje es razonable, el software es excelente, la comunidad es enorme y la documentación está bien cuidada. Si algo falla o no sé cómo hacer algo, hay respuesta en internet.

¿Por qué cuatro bahías? Porque con dos bahías y RAID 1 me quedaba con la mitad de la capacidad total disponible. Con cuatro bahías y RAID 5 pierdo la capacidad de un solo disco en redundancia, pero aprovecho el espacio de los otros tres.

¿Por qué los IronWolf Pro? Porque hice el cálculo de mis archivos actuales —RAWs, vídeos, proyectos de Lightroom, exports— y llegué a algo así como 20TB aproximadamente de material real. Con 16TB por disco configurado en RAID 1, es decir, en espejo, puedo trabajar casi todo el año con el material y si necesito más espacio, solo tengo que volver en el disco externo y guardarlo en el cajón. Además, a eso se le suman 2 discos de 1TB cada uno, los Crucial P310, discos M2 que configurados como caché de los discos HDD, es decir, los IronWolf, vitaminan el NAS para trabajar vídeos 4K y editar fotos en RAW sin ningún problema.

Seagate IronWolf Pro 16TB
Seagate IronWolf Pro 16TB. Diseñados para funcionar encendidos 24/7, con garantía de cinco años y herramientas de diagnóstico específicas para NAS.

El caché SSD: el detalle que marca la diferencia

Una cosa que no tenía en el radar cuando empecé a investigar: los NAS modernos permiten instalar unidades SSD NVMe como caché de lectura y escritura. Básicamente, el sistema usa los SSDs como capa intermedia de alta velocidad, y los discos mecánicos como almacenamiento de fondo.

Para trabajo con archivos RAW grandes —donde el tiempo de carga y exportación importa— esto cambia la experiencia de manera notable.

SSDs Crucial P310 como caché
Los Crucial P310 instalados como caché NVMe. La diferencia en velocidad de carga con archivos RAW es inmediata.

Cómo lo tengo configurado ahora

Después de instalar el equipo y pasar los primeros días organizando todo el material acumulado durante años, así es como tengo el sistema funcionando:

  • Recuperación de archivos rápida: con el NAS conectado a mi red local, encontrar cualquier archivo es cuestión de segundos. La búsqueda funciona bien y la estructura de carpetas que pude crear desde cero es limpia y consistente.
  • Backups incrementales nocturnos: cada noche, el NAS hace una copia incremental de todo el material nuevo del día. Duermo sabiendo que si mañana algo falla, el trabajo está a salvo.
  • Acceso desde cualquier lugar: con la aplicación de Ugreen en el móvil, tengo acceso a cualquier archivo desde cualquier sitio. Esto ha cambiado cómo trabajo cuando estoy fuera.
  • Galería de fotos privada: el software de Ugreen incluye una aplicación de galería que organiza automáticamente el material por fecha, cámara y metadatos EXIF. Para revisar proyectos con clientes de manera remota, es perfecto.

Lo que ha cambiado

Llevamos unos meses con el sistema en marcha y puedo decir que ha sido una de las mejores inversiones que he hecho para el estudio.

No porque sea glamuroso —una caja negra con discos duros dentro no lo es—. Sino porque ha eliminado una fuente de ansiedad que llevaba años presente. Ya no pienso en si voy a perder algo. Ya no improviso cuando un cliente me pide algo de hace dos años. Ya no tengo cuatro discos externos encima de la mesa que no sé muy bien qué contienen.

El material está donde tiene que estar. Organizado, seguro, accesible.

Y eso, cuando tu trabajo depende de esos archivos, no tiene precio.

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